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Mi historia de emprendimiento

Cómo empezó toda la historia de emprendimiento

Esta historia de emprendimiento empezó en el año 2016 cuando yo vivía con Juan en Birmingham, Reino Unido. Después de años de relación a distancia, tuve la suerte de que quiso venir conmigo cuando encontré trabajo en Reino Unido nada más acabar la carrera.

A pesar de que él tenía trabajo en España. Le vino bien para aprender inglés, pero los primeros meses fueron complicados, porque le costó bastante encontrar trabajo. Y eso es algo que se lo voy a agradecer siempre.

historia de emprendimiento y héroes

Yo trabajaba para una multinacional americana (AECOM) como ingeniero de Caminos. Al hacerme la oferta, me dejaron elegir si quería trabajar en una de sus oficinas en Londres o en la de Birmingham. Y elegí la segunda porque el sueldo era parecido. Vivir en Londres es guay si tienes un sueldazo, pero para los sueldos que cobras cuando acabas de salir de la uni, mejor vivir en una ciudad más barata. Pero claro, no solo era más barata, también era una mierda. Si en Inglaterra hace mal tiempo, allí era mal tiempo al cuadrado.

Vivíamos en un piso de alquiler bastante decente (sobre todo para los estándares ingleses). Sin moqueta. Con grifos de temperatura regulable (muchas casas allí tienen dos grifos, uno de agua caliente y otro de agua fría, y tú ya si eso te apañas). Era una antigua fábrica de monedas, un edificio de ladrillo que tenía su encanto.

edificio de ladrillo

Tenía una pega, y es que estaba puerta con puerta con uno de los cementerios de la ciudad. Pero bueno, tenía un muro de ladrillo que impedía que lo vieras desde la ventana, y además yo siempre salía del portal y me iba andando en dirección opuesta. No por manía, sino porque era el camino a la oficina. Y hacía como que no sabía que el cementerio estaba justo ahí al lado.

edificio de ladrillo

Bueno, eso, y que estaba al lado de la circunvalación. Oh, well…

¿Y eso qué tiene que ver?

Pues tiene mucho que ver, porque fue gracias a vivir en el extranjero como conseguí hacer muchos antes y después.

En mi oficina hice muchos (y muy buenos) amigos. La gran mayoría eran españoles en la misma situación que nosotros, y vivían en pisos de alquiler parecidos al nuestro. No estaban mal, pero necesitaban un toque para tener algo especial. Un ejemplo es la habitación de Ana, que no tenía espacio en el armario para toda su ropa, por lo que hicimos este burro con tuberías de cobre.

O el salón de nuestros amigos Javi y Cris, que fueron de los primeros locos que se fiaron de que les decorara su casa.

Este fue un claro ejemplo de cómo con poco dinero y mucho DIY puedes mejorar cualquier estancia.

El mapamundi, las estanterías, la maceta, el  lienzo con fotos, varios cuadros, casi todo es DIY (o de Ikea).

Más ejemplos son la habitación de Paula, el salón de Dani, donde escondimos la nevera del salón con un mueble a medida, o la casa de Paula, que decoramos para que se vendiera en muuuy poco tiempo.

Aprender a hacer fotos buenas

Ese año me dio también por empezar a aprender algo de fotografía. Me compré una cámara compacta con muchas posibilidades (todavía la uso cuando no quiero llevar peso, es la Canon g9x).  La he encontrado rebajada aquí y la superfunda la compré aquí.

Me encanta la Canon g9x porque:

  • Permite disparar en RAW
  • Tiene pantalla táctil rápida y con buena sensibilidad (no es de esas que tienes que apretar hasta que se te ponga el dedo morado). Es como la pantalla de un móvil normal.
  • Tiene NFC y también su propia red WIFI para compartir las fotos con el móvil en un momento (tu smartphone se conecta al wifi de la cámara y te envía las fotos que quieras al momento)
  • Pesa poco y es compacta, cabe casi en cualquier bolso (me la he llevado hasta a alguna boda, quitándole la funda y pasando mucho miedo). Ocupa algo más de la mitad que mi iPhone (de largo, claro). Entonces, en según que bolsos, es mejor llevar esta cámara que el móvil.
  • Saca MUY buenas fotos de noche
  • Es bonita. No será un motivo de peso para todo el mundo, pero para mi sí. Me encanta la estética que tiene, pero tengo que decir que no la compré por eso, sino porque coincidió que estaba de oferta cuando me decidí a comprar una cámara compacta.

Pero de nada te sirve tener una cámara decente o buena si no tienes ni idea de cómo hacer fotos buenas. Pero de eso te hablaré más adelante.

Total, que me puse a hacer fotos por casa, a los cuadros que había hecho yo misma, a las cosas que habíamos comprado en Ikea, las casas de estos amigos, etc. Y las subía a Instagram. Y ahí empezó la locura…

¿Y por qué Blanco Metro?

Pues un día me puse mala del estómago (otra vez) y estuve unos días de baja. Me dio mucho tiempo a pensar y a escuchar podcasts que me había recomendado mi amiga Carmen. Y uno de esos podcasts hablaba de lo difícil que es elegir el nombre de cualquier proyecto (ya sea una empresa, un blog, o incluso un hijo). Y ese mismo día entré en Pinterest y vi que tenía muchas imágenes guardadas de cocinas con azulejos tipo metro en blanco. Y entonces decidí que el recopilatorio de ideas y DIY que tenía se iba a llamar Blanco Metro. Hay veces que me arrepiento del nombre, pero me conozco y nunca iba a llegar a un nombre que fuera original, relativamente corto, y que no me pareciera ridículo. 

Así que efectivamente, no hay mal que por bien no venga. Lo de la tripa, digo…

Mi historia de emprendimiento

Esta fue la primera foto que publiqué con mi jeto. Me daba una vergüenza horrorosa, me sentía estúpida por pensar que a alguien le pudiera interesar lo que yo tuviera que decir. Pero aun así, seguía publicando. El conocido como síndrome del impostor.

El síndrome del impostor es un malestar emocional que sientes cuando crees que no mereces el cierto éxito que tienes, y sientes como un miedo a que los demás descubran su falta de méritos, te sientes como un fraude.

Yo considero que, en general, tengo buena autoestima. Pero hay veces que dudo hasta el infinito de mis decisiones, de mis opiniones, y de mis ideas. Y en esos momentos, por mucho que la gente de mi alrededor me diga que voy bien, por mucho que algunas de mis ideas lleguen a buen puerto, siento que estoy perdiendo el tiempo. Pero solo un rato, luego se me pasa.

Dar el paso - el momento clave en cualquier historia de emprendimiento

Esta foto me recuerda a un momento importante en esta historia de cómo decidí dar el paso y emprender. Blanco Metro llegó a los 5.000 seguidores en Instagram. Fue entonces cuando cambié el chip. Hasta entonces me lo tomaba como un pasatiempos que me daba muchas alegrías y me permitía compartir mi afición al DIY y la decoración con gente muy maja en mi red social favorita. Poco después de esta foto llegamos a los 10.000 seguidores, y esto sí que supuso un antes y después en la dinámica de Blanco Metro. El Sr. Instagram te permite colocar enlaces en las stories cuando alcanzas esta cifra de amiguis, entonces las marcas empiezan a interesarse por tu persona.

Fue entonces cuando entendí que esto podía ser una empresa. Además, al ayudar a una amiga a decorar una casa para venderla con muy buenos resultados, empecé a investigar el mercado inmobiliario, y a enterarme sobre el home staging. La combinación de estas dos cosas hizo que me animara a dejar el trabajo como ingeniero y trabajar en Blanco Metro a tiempo completo. Completísimo.

Tenías que haber visto la cara de mi jefa. No se lo podía creer. Me acababan de comunicar que en enero me ascenderían, y yo le contestaba con la carta de dimisión para ese mismo mes. Así que ese año, el viaje de vuelta a casa para Navidad fue definitivo.

Impulso Emprendedor en CEIN

Los comienzos fueron muy duros. Mucha gente me decía que estaba loca por dejar un trabajo fijo para dedicarme a esto. Nadie confiaba en mí para mejorar su casa antes de ponerla a la venta, no sabía como hacer acciones comerciales, el algoritmo de Instagram (entre otras cosas) hizo que la lista de seguidores dejara de crecer, y un largo etcétera de cosas que no iban bien.

Entonces hice un curso en la Aceleradora de Proyectos en CEIN (Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra).

Allí me enseñaron lo básico sobre cómo crear una empresa, y sobre todo, sobre cómo comprobar que tu idea de negocio es factible. La conclusión que saqué de ese primer análisis es que sí era factible pero que tenía que cambiar muchas cosas. Y la tutora de este curso me recomendó presentarme a Impulso Emprendedor.

Impulso Emprendedor es un programa de programa de aceleración que ayuda a emprendedores que tengan una idea de negocio innovadora y con potencial de crecimiento que quieran convertir en una nueva empresa en Navarra.

Y resulta que me seleccionaron, junto a otros 7 equipos, para participar. Fueron 5 meses aproximadamente en los que aprendimos muchísimo. Puedes ver la noticia aquí.

El premio, además de la formación y de la ayuda económica, incluía 6 meses de estancia gratis en los viveros de innovación. Aquí es donde sigo teniendo mi oficina (la que veis siempre en Instagram).

historia de emprendimiento en CEIN

Este fue otro de los momentos en los que me sentí una impostora, sentía que mi proyecto no era tan importante. Tienes que entender que el resto de personas de esta foto han fundado empresas que, por ejemplo, diseñan sistemas para la monitorización y mejora de la calidad del aire (inBiot), transforman baterías usadas de vehículos electricos en soluciones de almacenamiento de energía  (Bee Planet), o que han creado un radar universal para aplicarlo en el sector de la movilidad, smart cities, médico, etc (uRAD), entre otros. 

La formación es imprescindible

Cuando decidí que el home staging y las redes sociales serían el core de este negocio, empecé a formarme.

Lo primero que hice nada más volver a España fueron los cursos de Home Staging con Anna García, te dejo aquí el link a su web. Hice también el curso de fotografía inmobiliaria, que fue MUY útil.

CEIN fue (y es) clave en esta historia. Gracias a Impulso Emprendedor hice muchos contactos y aprendí cosas de un valor incalculable.

Cursos recomendados para emprender

Además de la formación offline, he empezado a formarme en otros temas con cursos online. Descubrí Domestika por el archiconocido curso de Instagram stories de Mina Barrio. Si me sigues en Instagram habrás notado la mejoría de mis stories en los últimos meses (espero). Pues es gracias a este curso. Si te interesa, puedes hacerlo aquí. Este otro lo voy a hacer próximamente, sobre fotografía profesional para Instagram.

Si te interesan los dos cursos (es muy buena combinación para petarlo en Instagram) te sale mejor cogerlos juntos.

En cuanto a cómo aprender a hacer y editar fotos buenas, te recomiendo estos cursos, y en este orden:

Quiero que sepas que Domestika me da una comisión por cada venta que se hace a través de mis links. Es como cuando Airbnb o Booking te dan una comisión por invitar a tus amigos.

Te dejo aquí la lista de los cursos que tengo pendientes (con mucho DIY y fotografía) y aquí la lista de los 7 mejores cursos online para emprender un negocio con presencia online que puedes encontrar en esta plataforma (en mi opinión):

1. Naming. El arte de la creación de nombres

2. Crea un logo desde cero

3. Copywriting: define el tono de tu marca personal

4. Storytelling audovisual para RRSS

5. Marketing viral. Campañas que se comparten solas

6. Introducción al e-mail marketing con Mailchimp

7. Pinterest Business como herramienta de marketing

Por supuesto, necesitas muchísima más formación y/o ayuda, pero estos son los 7 cursos online que creo que merecen la pena.

Subcontratar es clave

Para mí ha sido muy importante ser consciente de mis límites. Hay cosas que se me dan bien o que he podido aprender con estos cursos, y hay cosas que no. Si detectas que hay algo que te cuesta mucho, que no se te da bien, o que te quita demasiado tiempo, no lo dudes, busca a un experto. De momento, subcontrato gremios (pintores, albañiles), grabación y edición de videos, y desde hace poco, el SEO y un nuevo look de marca. Sobre estos dos os contaré más dentro de poco.

El día a día de un emprendedor

Por último, te quiero contar un poco de mi día a día. Empezar un negocio hace que tu día a día sea un caos. Me pongo a escribir un post, suena el teléfono. Ay, se me había olvidado contestar este correo tan importante. Notificación de Instagram, me pongo a ver stories. Vuelvo al post. Llaman de una inmobiliaria, hay que hacer un presupuesto. Qué desordenada está la estantería, ¿no? Voy a ordenarla. Uy, si hace mucho que no limpio. Y así…

Cuando toca montaje, es más caos todavía, porque a todo esto se le añade que hay que planificar el proyecto, comprar lo que falte, cargar la furgo con cosas del almacén, montar todo, y después hacer y editar fotos. Todo esto mientras sigue sonando el teléfono y sigo contestando emails.

Es un caos muy entretenido,  a mi me encanta, pero hace que no aproveche el tiempo como debería. Lo que también resulta en muchas horas de trabajo. Ahora me estoy esforzando en organizarme mejor, y planificar las publicaciones de manera que no suceda lo que ocurre a veces, con varias semanas sin publicaciones. Y por eso, mi tutora de CEIN me animó a que hiciera un calendario en la pared de mi oficina. Algunos ya lo habréis visto en Instagram, dentro de poco os enseñaré el tutorial para hacerlo.

Espero que te haya gustado mi historia de emprendimiento, y si te interesa saber algo más, no tengas vergüenza de preguntar en los comentarios. ¡Hasta pronto!

 

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4 comentarios en “Mi historia de emprendimiento”

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