Los mejores momentos del día de mi boda en Pamplona

El día de mi boda

Este es el post más personal que vas a poder leer en Blanco Metro. No se ni por dónde empezar a contarte.

Debería empezar por el principio y seguir en orden cronológico, pero voy a ser fiel a mi naturaleza desordenada y voy a empezar por lo que más ilusión me hace enseñarte: la decoración. Y sobre todo las flores.

Y terminaré por contarte lo que más vergüenza me da: un resumen de nuestra historia, sin la que nada de esto tendría sentido.

La decoración

Todavía estoy alucinando con el trabajo que hizo Fronda para nuestra boda. La verdad es que confié totalmente en ellos porque sabía que no me iban a decepcionar. Y la verdad es que llegué al altar sin saber qué me iba a encontrar al llegar a la iglesia y a la finca…

Si veo que el tema os interesa, os subiré un video a mi canal de YouTube con los preparativos de todas las flores y plantas (no os imagináis cómo estaba la trastienda de Fronda la semana de antes). Yo cuando lo vi el viernes pensé que los trabajadores de Olaz me iban a odiar por la que estábamos liando…

El ramo

Empezamos con el ramo, que es lo primero que vi el día B.

Yo le dije a Fronda que quería un ramo que fuera alegre, informal y campestre. Y por supuesto con mucho verde y amarillo.

Me acuerdo que llamó Nacho al timbre de casa de mi tía para traérmelo (os presentaré a Nacho más adelante en esta historia) y fue la primera vez que sentí mariposas en el estómago de emoción en ese día.

Me encantó. Me hizo ilusión.

La empuñadura era super sencilla pero quedaba perfecta con el tipo de ramo.

Quería que quedara bien en la iglesia pero que al llegar a la finca, pareciera que habíamos cogido unas flores silvestres ahí mismo.

El arco en la puerta de la iglesia

Bueno. La joya de la corona.

Siempre me ha encantado la iglesia donde nos casamos (San Nicolás), pero jamás me había imaginado que la entrada podría quedar así de bonita.

Lo más impresionante que hizo Fronda para nuestra boda fue este arco de eucalipto, ramas de olivo y flores en la puerta principal.

Me emocioné mucho al ver a Juan y a su madre esperándonos bajo el arco. Y hay una foto muy bonita cuando nos vieron llegar en el coche, pero ya sabéis que el marrrrido no quiere salir en el blog.

¡Pero es que además el arco era doble, era igual de bonito desde fuera como a la salida de la iglesia!

Aquí podéis ver a unos cuantos curiosos viéndonos entrar, y  a Isra ayudándome con el velo. A Isra os lo presento después también, junto con Nacho.

Este fue el momento en el que más nerviosa me puse. Fue una sensación rara, ni siquiera me acuerdo bien, tengo un recuerdo borroso, de lo nerviosa que estaba.

Las flores en la iglesia

Una vez entré con mi padre en la iglesia, vi este conjunto de árboles, cestas y cajas con plantas y flores…

Flores en el altar

En el altar, Fronda había colocado una guirnalda gruesa preciosa. Era una decoración totalmente en línea con el resto de las plantas (mucho verde, rosas inglesas…).
Me encantó que fuera asimétrico. Sobre todo porque en el momento del rito del matrimonio, subimos al altar para darnos el sí, quiero, y nos colocamos en la zona izquierda, en la que no había flores, y las fotos quedaron preciosas.

Flores en los bancos

A estas alturas ya sabes que soy muy maniática en cuanto a la decoración. Una de las «pocas» indicaciones que les di a Fronda es que no quería la típica decoración de bancos con ramitos pequeños de paniculata.

Y ellos me sorprendieron con estas guirnaldas tan especiales en los bancos.

La verdad es que me pareció una decoración de los bancos de la iglesia original, nunca había visto algo parecido…

Flores en la puerta de la iglesia

Además del impresionante arco en la puerta de la iglesia, Fronda colocó muchísimas cestas de plantas y flores en la entrada de la iglesia. Me gustó que había muchos árboles, que llenaban mucho el espacio, y además son plantas que después volvieron al vivero, no se echaron a perder.

Había cestas de plantas y flores tanto fuera como dentro de la iglesia. Olivos, helechos y eucalipto ¡por todas partes!

¡Ah! Y fíjate en lo bonito que es el suelo de esta iglesia. La parroquia nos propuso poner una alfombra roja en el pasillo y yo salté como un muelle:

– No, ¡por favor!

 

El seating plan

Una vez llegabas al banquete, tocaba buscar tu mesa.

Para el seating plan, Fronda colocó un jardín vertical con musgo preservado y Patri y yo preparamos los nombres en pegatinas blancas, que formaban sectores circulares en unos discos de metacrilato.

Los discos los hizo Tovarna, con los números de las mesas grabados con láser.

Podíamos haberle encargado el grabado de todos los nombres en los discos, igual habría quedado mejor, pero nos daba miedo que hubiera alguna cancelación en el último momento y hubiera que volver a configurar las mesas. Y menos mal que lo hicimos así, porque efectivamente falló gente el día anterior y tuvimos que modificar muchas mesas.

Un consejo que creo que puede ser muy útil a la hora de organizar la deco de una boda es que el seating plan sea fácil de modificar. Te sorprenderá la de gente que puede llegar a fallar en los últimos días previos a la boda.

El flower bar

El arco de la iglesia fue una sorpresa tanto para nosotros como para los invitados, pero no os podéis imaginar lo que alucinaron los invitados con el flower bar.

Se trataba de un rincón con flores de muchos colores, en el que dos floristas te preparaban un ramo de regalo, flores para el pelo a juego con tu modelito, y por supuesto prendidos para los hombres.

Muchas invitadas secaron los ramos y ahora tienen un recuerdo precioso de nuestra boda en su casa.

Mi amiga Leyre se emocionó mucho con el flower bar 😂

Es broma, estaba llorando por un discurso muy emotivo que hizo mi hermana, pero os dejo esta foto que me encanta porque así podéis ver cómo entregaban las flores a los invitados.

A mi también me encantó ver cómo hacían los ramos en directo, la verdad.

Ojo al cambio de peinado de mi amiga Carmen con flores que cogieron del flower bar.

trenza con flores

La organización 

Como te puedes imaginar, organizar una boda con bastantes proveedores es un lío. Y aunque yo tenía claras muchas cosas, necesitaba a alguien de confianza para estar a pie de cañón el día de la boda. Y aquí entra La Lola se va de boda.

Este es Nacho. El que me trajo el ramo (hace ya unos cuantos capítulos jajaja).

Nos conocimos en un showroom de Porcelanosa hace ya unos años. Me contó que además de ser experto en decoración, también era wedding planner.

La verdad es que congeniamos en el momento, y cuando le llamé para contarle que nos casábamos y que queríamos que nos ayudaran con la organización, él compartió desde el primer momento nuestra ilusión.

Tanto Nacho como Isra son super detallistas. Fue gracioso que justo vinieron a Pamplona un finde para un tema de trabajo y les invitamos a desayunar a casa para concretar cosas de la boda. Cuando estábamos en plena organización de todo este follón me trajeron un paquete por mensajería (cosa que es bastante habitual en nuestra casa), y no hice ni caso al paquete. Tanto Juan como Isra y Nacho me insistían para que lo abriera, y al final lo consiguieron. Resulta que estaban compinchados y el paquete contenía un disfraz para una despedida de soltera, que empezó en ese mismo momento.

En fin, que hemos vivido momentos muy bonitos juntos…

Volviendo a la boda, cuando se fueron los floristas de Fronda, ellos aprovecharon las flores que sobraron (que como podéis ver, no eran pocas) y siguieron regalando ramos a los invitados…

Este es el puesto de gazpachos que montaron para que el cóctel estuviera más decorado…

El tipi de las niñas

Esto es algo que yo nunca habría podido imaginar para nuestra boda. Steffy montó un tipi con un rinconcito ideal para las niñas, y cuando llegamos a la finca fue de lo primero que vimos. 

Las niñas no se lo podían creer. Muchas veces los niños son los grandes olvidados en las bodas, y nosotros teníamos claro que ellas (en nuestro caso solo teníamos niñas) tenían que sentirse especiales.

Tenían un menú especial para ellas, con su sitio personalizado, el tipi para jugar, y varios regalos para cada una.

Yo conocí a Steffy en un evento organizado por ella y me senté en una mesa como esta. Me encantó desde el principio, así que me puedo imaginar la felicidad de las niñas al compartir esta mesa tan chula.

Y esta foto es la que mejor representa el estado de felicidad de las niñas con todos los detalles que tenían para disfrutar.

Pero no solo lo disfrutaron las niñas. Aquí tenemos a dos Silvias pilladas in fraganti colándose en la «Kids Magic Zone» 😂

Tengo entendido que también les mangaron alguna que otra cosa…

Actividades con Froggies

Además de un espacio espectacular para jugar, las niñas estuvieron entretenidísimas con una animadora de Froggies. Además de entretenerlas, se aseguró de que no se cayeran al lago…

El coche

Ay el coche. Creo que fue (además del marido) lo primero que tuve elegido.

El mini es de mi tío. Y mi prima Uxue a veces lo conduce.

Pues total que hace unos años (sí, años) fuimos mi hermana, mi primo y yo al cine. Y fuimos en el super mini de mi tío.

Y cuando salimos del cine, estábamos hablando de lo guay que es el coche, y me dijo mi prima: ¿No te gustaría llevar este coche si algún día te casas? Y me pareció genial, desde ese día tuve claro que este sería el coche. Pero no se lo contamos a nadie, ni siquiera a Juan.

Por eso tuve que practicar unos cuantos días para aprender a conducirlo bien, ya que el día de la boda lo llevé yo de la iglesia a la finca.

Aquí estaba ya lista con las llaves del coche para salir hacia la finca después de la misa…

Algunos invitados no se creían que fuera a conducir yo.

Aparcao.

Otros detalles que hicieron que la boda fuera muy especial 

El maquillaje

Esto era de las pocas cosas de la boda que me generaba inseguridad al principio. Cuando todavía no conocía a Ione. Yo no me suelo maquillar los ojos (justo justo me pongo eyeliner con poca gracia y máscara), y casi nunca me veía bien cuando me maquillaban en plan profesional.

Pero la verdad es que con Ione fue otro rollo. Me entendió lo que quería a la primera, y me aconsejó qué productos me iban mejor para mi piel. El resultado me encantó desde la prueba, y me duró el maquillaje hasta el final.

Para el pelo como siempre confié en Edurne. Ya sabéis que hace años que voy a su peluquería para todo. Mañana mismo me voy a cortar la melena allí.

Y aquí podéis ver a Ione retocándome el maquillaje (también estaba invitada a la boda porque es amiga mía) y a Isra y a mi tía Clara quitándome las mangas del vestido para el baile (eran desmontables).

La decoración de las mesas

Con las mesas no nos complicamos la vida, la verdad. Queríamos que siguiera la linea de inspiración campestre y que no fuera nada pretenciosa. Hay que tener en cuenta que era una boda en el campo. Contamos con Mesa Presidencial, expertas en decoración de bodas y alquiler de mobiliario y menaje.

Nosotros elegimos los bajoplatos de enea y las copas ambar.

Bueno, más bien las elegí yo, y Juan dijo que todo le parecía bien. Le sorprendió mucho la decoración porque como dijo que sí a todo sin mirar, no tenía ni idea de cómo iba a ser…

Música en directo en el cóctel

Para el cóctel, mis tías Marisa y Belén nos regalaron la música en directo.

Cuelgapamelas

Este es otro de los detalles tontos que pusimos para las invitadas: unas cuerdas entre árboles con pinzas, para que las invitadas que llevaran pamela pudieran colgarla y bailar tranquilamente.

Manoletinas para bailar agusto

Y ya para bailar agusto del todo, manoletinas para cambiarse. Las compré en Aliexpress, de dos modelos diferentes, estas que eran más blanditas, y estas con más estructura

Como puedes ver, las manoletinas volaron incluso antes de que se hiciera de noche…

Detalles en los baños

Otro de los detalles que pusimos para los invitados fueron estos packs de Latechic.

Tenían de todo: maquillaje, imperdibles, horquillas, gel hidroalcohólico, mascarillas…

Además, coloqué kits para la resaca con chicles, Resalim, etc… Las bolsas de kits las compré aquí.

Regalos para los próximos novios

Tenemos unos cuantos amigos, primos y hermanos que son susceptibles de ser los siguientes en casarse. Y para hacer un poco la gracia (y ya de paso hacerles pasar un poco de vergüenza), les regalamos esta chorradilla.

Era una caja de anillo bastante graciosa con un medidor de anillos dentro. Tanto los medidores como las cajas las cogimos en Aliexpress.

regalos para los próximos novios

Entonces les dimos la correspondiente caja a cada pareja y les pedimos que hicieran un simulacro de «pedida». Fue bastante gracioso, aunque alguno se llegó a pensar que era una pedida de verdad y hubo que hacer unas cuantas aclaraciones…

El photobus

En vez del clásico photocall, contratamos esta furgo de Risbox como fotomatón. 

Al acabar la boda nos dieron el álbum lleno de fotos con dedicatorias. Te puedes imaginar que las dedicatorias son más graciosas conforme más avanzada era la hora a la que se escribieron…

El portaalianzas

Esta preciosidad nos la hizo Carmina Studio. Es un bastidor con nuestras iniciales bordadas con una cuerdecita para sostener los anillos.

Regalos para los testigos

Además del portaalianzas, le encargué a Carmina Studio unos detalles para los testigos.

Eran unos bastidores con fotos impresas con cada uno, y nuestras iniciales bordadas.

A todos los hizo mucha ilusión…

Y cayó alguna lágrima…

Y además de las fotos, les regalé un detalle de Spanish&Sisters. A cada uno le regalé un complemento, y como soy tan friki de esta tienda (siempre tienen cosas chulísimas), les regalé algo que yo tengo igual (por ejempo, a unas amigas les regalé un colgante del mismo tipo del que tengo yo, a otras dos amigas unas pulseras iguales a la que tengo yo…).

Es una forma de tener un recuerdo especial de un día tan importante para mi. 

Aquí parece que estoy repartiendo pizzas, pero no…

Kiwo

Creo que a estas alturas ya tendrás una opinión de las fotos que te he ido enseñando de la boda. 

Kiwo me encanta para foto y video (y no solo de bodas) porque no se limitan a hacer las fotos típicas, sino que van más allá y buscan ángulos más originales como el de esta foto de los invitados en la Iglesia de San Nicolás.

boda en San Nicolás Pamplona

Esta que nos sacaron al salir de la iglesia también me encantó.

Ojo a la que le hicieron a Patri sin darse cuenta.

¿Y qué te parecen estas supermodelos?

La verdad es que consiguen que te lo pases bien mientras te sacan fotos. Y esto para mi es algo increíble, porque suelo estar muy incómoda delante de una cámara (aunque ya se que no me creéis cuando digo esto).

Os pensáis que como hago stories en Instagram ya soy capaz de posar cómodamente, pero no. Cuando grabo las stories normalmente estoy sola, y entonces no me pongo nerviosa.

Pero bueno, a lo que iba, que no hacen fotos «típicas» ni predecibles. Fíjate por ejemplo en esta…

Sobre nosotros

Y ahora lo que más vergüenza me da, hablar de nuestra historia.

Pues bien, fue allá por el año 2008 cuando un amigo en común nos presentó en la biblioteca. Somos los dos de Pamplona, y teníamos varios amigos en común. Yo estaba a punto de cumplir 17 y él acababa de cumplir 19. Somos los dos de abril. No voy a entrar en detalles pero os podéis imaginar las tonterías que se hacen con esa edad. Pues entre esas tonterías, y que si quedamos, que si no, acabamos saliendo pocos meses más tarde.

Después estuvimos varios años (6, si no recuerdo mal) viviendo en ciudades diferentes. Yo en Santander y él en San Sebastian. Vale, me diréis que no es una relación a mucha distancia, pero hay que tener en cuenta que los dos estudiábamos carreras difíciles y teníamos poca pasta, así que era difícil verse. Y cuando quedábamos, era para estudiar (sí, éramos bastante pringados).

Y por eso cuando acabamos los dos la carrera tuvimos claro que queríamos vivir juntos. Donde fuera, pero juntos. Yo encontré trabajo bastante rápido y Juan se vino conmigo. Es algo que se lo voy a agradecer siempre, porque no es que Birmingham fuera la ciudad más atractiva como primer destino nada más graduarse.

Y el final de la historia (por ahora) creo que ya te lo sabes. Volvimos a Pamplona cuando me decidí a lanzar Blanco Metro como empresa, y decidimos casarnos. Y luego llegó el COVID y tuvimos que posponer.

La verdad es que no nos afectó mucho (lo de posponer la boda, el resto de las consecuencias de la pandemia obviamente sí). Ya estábamos viviendo juntos, que es lo que más nos importaba, y los dos estuvimos de acuerdo en esperar hasta que se pudiera celebrar medianamente bien. Y así, después de 2 cambios de fecha, llegamos a decir: sí, quiero.

Espero que te haya hecho ilusión leer este post. No solo es el más personal, sino también el más largo que he escrito hasta ahora. 

Con el próximo ya volveremos a la decoración y el DIY…

¡Hasta pronto!

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